Capítulo 92 Drex La beso otra vez un poco más lento luego de sus palabras, pero ya no hay nada lento en mí. Mi boca se abre contra la suya sintiendo todo, el roce húmedo de su lengua, el sabor dulce y caliente que me llena la garganta.Gimo sin querer, un sonido bajo que sale del pecho, y ella responde besándome con la misma intensidad. Haciéndome gemir de nuevo.El vínculo arde. No es una chispa, es un incendio que nos recorre a los dos al mismo tiempo. Siento su hambre como si fuera mía, cruda, insistente, acumulada durante semanas de contención. Y joder, yo también estoy famélico. Me separo apenas un centímetro, respirando contra sus labios hinchados. —Que seas mi debilidad no es algo malo, Brienna —murmuro, la voz ronca, casi rota por las ganas que le traigo—. Es solo… la bendita inmensidad con la que te quiero. Ella me mira desde arriba, ojos brillantes, pupilas dilatadas. No dice nada, solo respira rápido. —Importas demasiado —sigo, y las palabras salen solas, sin filtro—
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