Sofía agarró con fuerza la mano de Catalina para que no se marchara, y la llevó al jardín trasero. Intentó tranquilizarla y hablar con ella con amabilidad.«Cariño, mamá sabe cómo te sientes. Es muy doloroso, pero tienes que saber que Edgar te quiere mucho y que mamá tampoco quiere perderte», dijo Sofía con una mirada suplicante.Catalina se quedó en silencio, pero las lágrimas seguían cayéndole por las mejillas. Sabía del pasado de su suegra; quizá fuera mucho más doloroso, ya que toda su familia había sido asesinada. Sin embargo, ella no podía ser como Sofía, que había hecho las paces con su pasado con facilidad. Además, su abuelo había sido muy bueno con ella. Siempre la había mimado.«¿Sabes?, mamá también tiene un pasado terrible. ¿Te imaginas que tu propio marido matara a toda tu familia? Tendrías ganas de irte, incluso de morir, pero el destino te obligaría a seguir junto al hombre que te ha hecho tanto daño», dijo Sofía mientras contenía el llanto.Sofía tenía que volver a abr
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