Violeta.No había dormido bien.El informe, los pasos, la forma en que había vuelto a meter el documento en la pila y me había puesto a doblar ropa de cama hasta que quien fuera que se acercaba resultó ser solo otra sirvienta pasando por el corredor: nada de eso me había dejado en paz desde entonces. Seguía repitiendo en mi mente el sonido de esos pasos, el medio segundo de terror puro y en blanco antes de reconocerlos como ordinarios, tranquilos, del todo inofensivos.No había sido nada. Y aun así, esa mañana, me encontré de pie en medio de la sala de estar con un plumero en la mano y sin recuerdo alguno de los últimos minutos, mi mente volviendo una y otra vez a la misma pregunta inútil. ¿Qué decía en realidad esa página? Algo sobre las disputas fronterizas, seguramente. Algo sobre Rhys, o la coalición que habían mencionado los funcionarios, o algún detalle que no debía haber visto y que ahora nunca sabría.Me obligué a dejar el plumero y presionar las palmas contra el alféizar de l
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