Capítulo 25 —Pensé que nunca más…Narrador:Cuando los labios de Lucía y Rodrigo se separaron apenas, el aire entre ambos ardía. El llanto todavía le humedecía las pestañas, pero ahora había otra cosa en su mirada: deseo, reconocimiento, hambre. Y un amor que le explotaba en el pecho, confuso pero innegable.Rodrigo le tomó la cara con ambas manos, deslizó los pulgares por sus mejillas húmedas y la besó de nuevo, esta vez profundo, intenso, con una urgencia que no buscaba permiso. Lucía respondió igual, abriéndose a él, a su boca, a esa memoria que su cuerpo tenía tatuada aunque su mente la hubiera olvidado.Él bajó las manos a su cintura y sintió la tela suave del pantalón deportivo. Eso lo encendió más. Era vulnerable, natural, íntima. Lucía suspiró cuando él la atrajo contra su cuerpo, sintiendo su erección firme presionándole el abdomen. El sonido la traicionó; fue pequeño, pero ardiente. Rodrigo lo devoró.—Lucía… —murmuró sobre su boca, con la voz rota Ella apoyó la frente en la
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