~COLE BLACKWOOD~ Montar siempre había sido mi refugio. El ritmo del caballo, el balanceo constante, esa sensación de control mezclada con libertad. Pero esa mañana era distinta. Vesper avanzaba con paso firme bajo mí, y a mi lado, apenas a unos metros, Harper montaba a Irlanda con una concentración que me tenía totalmente fascinado. Sentirla allí, erguida, segura, sosteniendo las riendas de su propio caballo, me provocaba algo que no sabía cómo nombrar. Orgullo, quizá. Admiración. O ese nudo tibio en el pecho que aparecía cada vez que la veía conquistar algo que antes creía imposible. —¿Y… cómo se siente hacerlo tú misma y en tu propio caballo? —le pregunté, girando apenas la cabeza hacia ella. Harper me miró con una sonrisa abierta, de esas que son completamente naturales. —¡Es maravilloso! —exclamó—. Te lo juro, que no sabría qué darte en compensación, que sea tan maravilloso como esto. Solté una risa baja, ladeando la cabeza. —Pues a mí se me ocurren un montón de cosa
Leer más