El nacimiento MabelLa primera contracción me despierta a las tres de la madrugada. Abro los ojos lentamente confundida y llevó una mano a mi vientre enorme mientras intento respirar con calma, aun así, siento miedo, no olvido lo que paso con Gian y por alguna razón se me aprieta el pecho. Fue el momento más hermoso y duro que he vivido a lo largo de mis años. No vuelve otra contracción.—Bien, quizá fue una falsa alarma. —Susurro. Intento acomodarme otra vez sobre la cama, pero segundos después otra punzada atravesó mi espalda y cierro los ojos con fuerza.—Faddei… —murmuró moviéndolo como pude, el hombre no despierta y yo muerdo mi labio, clavo mis uñas en su espalda y no reacciona.Frunzo el ceño.—Faddei. —Nada.Le doy un golpe fuerte en el pecho, el hombre prácticamente salta de la cama. —¿Qué pasó? ¿Qué sucede? ¿Dónde está Gian? —Enciende la lámpara. No puedo evitar reír entre nervios y dolor.—Creo… que tu hija quiere nacer.El color desaparece completamente de su rostro.
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