BIANCAEl día de ayer fue una auténtica montaña rusa de emociones.Todo comenzó con la alegría de despertar un año más de vida. Después llegaron la emoción del concurso, las risas, la sorpresa de ver a tantas personas acompañándome y la felicidad de compartir aquel momento con quienes más amo. Por unas horas sentí que la vida, al fin, me comenzaba a recompensar por todo lo que había perdido.Pero la felicidad duró demasiado poco.En cuestión de horas todo se convirtió en tristeza, rabia, miedo, angustia… hasta terminar en un extraño alivio al saber que Christopher y Christian seguían con vida.Ahora, mientras observo el jardín a través del enorme ventanal de la casona, siento que dentro de mí existe una mezcla de emociones tan confusa que todavía soy incapaz de ponerla en orden.Sin embargo, hay dos sentimientos que han logrado imponerse sobre todos los demás.El odio.Y la rabia.Nunca he sido una persona que guarde rencor. Siempre creí que perdonar era la mejor manera de seg
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