Capítulo 27. Solución (parte 2)
Viena MyersUna risa se me escapa, no puedo evitarla. Desde mi nuevo lugar a unos pasos de él, me giro y lo miro sonriente.—¿Necesitas de mí? ¿Dónde queda esa frase célebre donde me dices que hace mucho salí de tu vida, que eso fue lo mejor que te pudo pasar y que así quieres que siga siendo?Su mirada derrotada hace que mi pecho se apriete, pero me niego a sentir empatía por él. Me trató de la mierda entonces, y ahora que necesita de mí se muestra culpable por eso que me dijo.—Lo siento, Viena. Fui cruel, fui un idiota, pero entonces estaba… asimilando la idea de que estabas de nuevo cerca de mí.Eso me deja sin palabras.—¿Por qué tendrías que asimilar algo así, Milo? No te importo, ¿recuerdas?Él vuelve a suspirar. Y antes de poder detenerlo, deshace la distancia entre los dos y queda a solo centímetros de mi rostro. Su olor me envuelve, cítrico y amaderado, delicioso.—No puedo borrar lo que pasó, pero me gustaría resarcir eso. Puedo explicarte por qué estoy aquí, por qué te nec
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