Sharon«Lo arreglaré. Como siempre hago.»Las palabras me golpearon en un lugar para el que no estaba preparada.Parpadeé.Y durante un segundo imposible, no era Elena la que estaba sentada frente a mí.Era Lila.Los ojos de Lila. La mano de Lila sobre la mía. La voz de Lila diciendo exactamente las palabras que siempre había dicho —las palabras que me habían seguido en cada desastre que había causado, en cada crisis que había creado, en cada ocasión en que había hecho algo que no podía deshacer. *Lo arreglaré. Como siempre hago.* Dichas con esa certeza tranquila particular, nunca enfadada, nunca resentida, solo presente, firme y absolutamente segura.Entonces llegaron los recuerdos.No uno a uno. Todos de golpe, inundándome de la forma en que lo hacían cuando algo rompía la pared que habías construido alrededor de ellos y encontraban la grieta.Lila a los siete años, plantada entre mí y tres chicas mayores en el camino de la escuela, con los brazos extendidos, la barbilla alta, negán
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