Martín se hundía cada vez más. El tiempo no lo ayudaba, al contrario, lo hacía sentir peor , pensaba en Melanie todo el tiempo, la extrañaba sin poder evitarlo. La culpa lo perseguía, como una enfermedad que lo consumía por dentro , se había vuelto frío y distante con todos. No quería saber nada de mujeres, ni siquiera que lo miraran ,sentía que si se acercaba a alguien, la estaría traicionando otra vez.Incluso sus hijos se le estaban olvidando ,no los llamaba, no los visitaba. Vivían con su abuela, que ya no era la misma de antes ,se había vuelto amargada y no tenía paciencia. Los regañaba por todo, los castigaba sin razón y los ignoraba cuando lloraban ,la casa se había convertido en un lugar triste y hostil.Catalina, se escondía en un rincón con su oso de peluche, tratando de no escuchar los gritos. Nicolás, sentía mucha rabia y trataba de proteger a su hermana, aunque él también se sentía solo y asustado.—¡Nicolás, deja de correr! —gritaba la abuela—. ¡Eres igual de insoportabl
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