IsabellaLa palabra de Evans queda suspendida en el aire como si el propio pasillo se hubiera detenido para darle espacio a algo que llevaba demasiado tiempo intentando salir. Su negación no es fuerte ni explosiva, sino más bien contenida, como si cada letra estuviera sostenida por una memoria que se resiste a ser tocada. El hombre no reacciona de inmediato, no porque no haya escuchado, sino porque parece estar observando algo más profundo en él, algo que no pertenece al presente sino a una versión anterior de Evans que ya no debería existir, pero que todavía sigue ahí, latiendo bajo la superficie.Evans baja la mirada por un instante, y ese simple gesto cambia el ritmo de la escena. Ya no está enfrentando al hombre directamente, sino a lo que ese hombre representa dentro de su propia historia. Cuando vuelve a hablar, su voz no tiene la misma firmeza de antes, aunque intenta sostenerla con un control que se siente cada vez más frágil.—Tú no estabas en el sistema cuando lo construimos
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