La vida protege a la vida, incluso antes de respirar su primer aliento.Aria sintió el primer indicio como una llama tibia que se encendía en lo más profundo de su vientre. No era dolor, sino algo más primitivo: una presencia que despertaba, diminuta pero feroz, como un corazón que late por primera vez. Sus manos se dirigieron instintivamente al lugar donde apenas se insinuaba una vida nueva, y por un momento, el caos de la torre colapsada se desvaneció.¿Qué está pasando?La energía que emanaba de su interior era diferente a todo lo que había experimentado. No era la fuerza dracónica que había aprendido a reconocer, ni la magia real que corría por sus venas. Era algo más puro, más instintivo. Una fuerza protectora que surgía del amor incondicional antes incluso de que existiera un objeto para ese amor.Daemon, quien había estado p
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