Norberto, que había estado cerca, con la espalda contra una columna, habló con voz fría—¿Y tú qué haces ahí parado? — Preguntó, pero no fue una invitación a la calma.Royer se volvió hacia él con el interruptor de la ira encendido —Haz tu trabajo, Norberto, o te juro que te haré pagar. Todo esto es culpa tuya —Las palabras fueron un golpe, luego se giró y se marchó, dejando la mansión con un eco de pasos violentos.Cuando el silencio cayó de nuevo, solo quedaron Norberto, Sujhan y la misión, cada uno con sus sombras y decisiones sin resolver.La puerta se abrió con un leve chirrido. Sujhan se sobresaltó al ver la figura de Norberto en el umbral; su cuerpo reaccionó antes que su mente, temblando sin control.Él exhaló despacio, como quien intenta contener algo más grande que la respiración misma, y se sentó en el borde de la cama. Pasaron unos segundos antes de que su voz, ronca por el cansancio y la culpa, rompiera el silencio.—Hace ocho años yo quería estar con Liliana. Planeaba cas
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