El invierno se había ido sin hacer ruido. Como si, después de todo lo ocurrido, incluso el frío hubiera entendido que ya no tenía lugar ahí. La mansión Ivanov no era la misma… pero no porque hubiese cambiado su estructura, ni sus muros, ni sus ventanales enormes que dejaban entrar la luz de Moscú. Había cambiado lo que se sentía dentro. Ya no había tensión escondida en los pasillos. Ya no había silencios pesados en las esquinas. Había vida, vida de verdad, risas, pasos pequeños corriendo sin permiso, voces superpuestas en la cocina, y ese caos bonito que solo existe cuando una familia… está completa. --- En el jardín, la nieve derretida había dejado espacio a un verde tenue que comenzaba a despertar. Misha corría de un lado a otro con Alexei, ambos gritando algo sobre dragones y misiones imposibles, mientras Nikolai intentaba seguirles el paso con esa determinación torpe de los más pequeños. Y no muy lejos, Dragón Gris caminaba con ese aire de superioridad felina, como si en r
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