249. ATANDO TU ALMA
ALISTAIRRugí, ronco y desesperado, a punto de tomar el control, pero resistiéndome con todo.Una sonrisa ladeada apareció en esos labios tan deliciosos, mientras apoyaba las manos en mis pectorales.—¿No decías que yo era un fraude? —me habló incluso con condescendencia.¡¿Qué hicieron con mi inocente Omega?!—Está a tu alcance, mi príncipe. Si te esfuerzas un poco, puedes lograrlo…—No puedo… sshh… aahh, joder, no puedo meterla atado así… ¡Sabes que no puedo, mujer malvada!Mis caderas se movían fuera de coordinación, con ella sentada sobre mi polla. Por mucho que lo intentara, parecía un borracho intentando meter la llave en la cerradura.— ¡Ki!—Entonces ruégame, suplícamelo… —se inclinó hasta que la punta de su nariz rozó la mía y vi directo a esas gemas esmeraldas que me tenían a sus pies.Ni siquiera lo pensé un segundo antes de arrastrarme pidiendo su coño.—Te lo suplico… aaj, maldición, te lo ruego… —seguí retorciéndome bajo ella, con los brazos entumecidos en la espalda.—
Ler mais