Me incliné para darle un beso... por fin. Pero ella gimió al menor contacto. Alfa gruñó en mi pecho. Alguien iba a morir. Me estaban impidiendo conectar con mi compañera.Kennedy no se inmutó. Me sostuvo la cara con fuerza entre las manos, pero su atención no estaba puesta en mí.—Finn, ¿dónde está Dirk?¿Cómo podía estar tan tranquila? ¿Y cómo demonios sabía el nombre de todos?—Puedo llamarlo, si quieres, Luna.—Qué lameculos —dijo Bennet sin ocultar su irritación. Los labios de Kennedy se curvaron en una pequeña sonrisa.Kennedy me soltó la cara, lo que hizo que Alfa volviera a gemir, hasta que sentí la calma llegar.—Gracias, Luna. Lo siento —dijo Bennet, tan cerca que podía sentir el calor que irradiaba su cuerpo, lo cual me incomodó, aunque no podía apartarme. Debía de tener la mano puesta en él, calmándonos a los dos. El momento se rompió con los insultos de un lobo que era arrastrado hacia el frente.—Ryker, bájame —me susurró.—Ni de broma —le susurré de vuelta.—Suéltenme, hi
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