Después de la turbulenta situación del despido y la posterior degradación de Emilio a subdirector, la atmósfera en Gómez & Asociados se volvió aún más tensa, como un estanque en calma que oculta corrientes peligrosas. Valentina había recuperado su puesto como analista senior, pero las miradas de sus compañeros ya no eran las mismas: algunos la veían con miedo, otros con adulación, y pocos con la indiferencia que antes caracterizaba sus relaciones. Emilio, por su parte, se mantenía en silencio durante los primeros días, pero su mirada oscura y llena de odio era un recordatorio constante de que la guerra no había terminado, sino que apenas había cambiado de bando.Valentina regresó a sus tareas con la misma dedicación que antes, pero ahora con una mayor vigilancia. Continuó recolectando evidencia de las irregularidades de Emilio, guardando correos electrónicos, informes manipulados y testimonios de compañeros que, aunque temerosos, estaban dispuestos a ayudarla en secreto. Un día, mient
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