Requiem 22 Almas en pena, prisioneras de sus propias cadenas. ***AMARA Tengo mucho miedo. Mis sábanas están mojadas y mi pijama me aprieta el cuello, como si la tela también me tuviera miedo y quisiera ahorcarme. No quiero estar aquí. Hace un ratito, antes de que los gritos empezaran, yo estaba en un lugar muy, muy bonito. Era un lugar donde no había paredes y yo podía volar sin que me dolieran las piernas. Todo era luz, una luz que no lastima los ojos, y yo era muy grande, tan grande que podía tocar el cielo y sentir el pulso de las flores. Pero de repente, algo me jaló. Me caí muy fuerte, como cuando te tropiezas en el patio, y aparecí aquí, adentro de este cuerpo que es chiquito, que pesa mucho y que se siente como una cárcel de carne. Me siento sucia, aunque mamá me haya bañado antes de dormir. Me duele mucho el pecho porque el aire de este cuarto está rancio, huele a cerrado y a cosas viejas. Lloro y lloro porque quiero regresar a mi casa, pero mis ojos solo ven las pared
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