Requiem 19: "Dales, Señor, el descanso que el mundo les negó; que la luz perpetua brille sobre sus heridas abiertas." *** Psiquiatra Livia Sterling. El consultorio quedó sumergido en un silencio gélido cuando Amara terminó de hablar. Como profesional, mi mente empezó a trabajar a una velocidad vertiginosa, procesando cada señal, cada microexpresión de su rostro. La Amara de la sesión anterior me había engañado; había intentado sostener una máscara de mejoría, o quizás yo quise creer en ella. Pero hoy, lo que veía frente a mí era el vacío absoluto. Esa forma de encogerse, el peso de sus hombros y, sobre todo, esa mirada fija en la nada, eran banderas rojas que no podía ignorar. Como psicóloga, sé que cuando el dolor deja de ser ruidoso y se vuelve una rendición silenciosa, el riesgo es inminente. El abismo ya no le daba miedo; la estaba seduciendo. Me quité los lentes y suspiré, sintiendo una punzada de preocupación real que trascendía los libros de texto. Tenía que actuar, t
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