El aeropuerto se sentía demasiado brillante, demasiado ruidoso, para una despedida como esta.El avión familiar de Rafael esperaba en la pista, elegante e intimidante, como si perteneciera a otro mundo por completo. Mamá ya estaba adentro, dormida, rodeada de máquinas y enfermeras que hablaban en voz baja. Los ojos de Raxy estaban rojos e hinchados, las lágrimas amenazando con salir en cualquier momento, mientras Rexy permanecía a su lado con esa expresión familiar de indiferencia, brazos relajados a los costados, rostro inexpresivo.Tragué saliva con fuerza y forcé a que mi voz funcionara.“Cuídense mucho, ¿sí?” dije, intentando sonreír. “No sean demasiado curiosos… Después de que dé a luz, prometo que los seguiré.”Raxy asintió rápidamente, dejando finalmente que las lágrimas rodaran por sus mejillas.Me volví hacia Rexy. Parecía aburrida, distante, como si mis palabras no le afectaran en absoluto.“¿Todavía tienen el mismo número, verdad?” Mi voz se endureció a pesar del temblor. “
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