Alejandra fue levantando la mirada poco a poco, ella no estaba segura de que quería realmente ese hombre que parecía tan distante, pero que ahora le hacía esa inesperada propuesta. — ¿Es esa una declaración de amor, o solo un intento desesperado por encontrar algo que tengamos en común? — Si fuera una declaración de amor, ¿Qué pasa con eso? Soy un hombre soltero, tu eres soltera, no le veo el problema de tratarnos como novios. — Tengo novio, Rafael, ¿Te olvidas de eso? No puedo botarlo así como así, Lenín se me declaró formalmente, y yo formalmente le dije que si, ¿Cómo podría decirle ahora que siempre no quiero ser su novia porque voy quedarme contigo? Alejandra había esperado toda su adolescencia que ese apuesto heredero de ojos tan peculiares color gris, se le declara, no podía negar que él corazón le latía acelerado, Rafael era extremadamente apuesto, su piel blanca, sus facciones tan varoniles y perfectas, incluso sus manos siempre bien cuidadas y limpias le agradaban.
Leer más