-¿Pero, como es eso posible? La señora Eloise se levanta de su silla y da varias vueltas, a lo que yo solo dejo mis ojos pegados a la fina madera del comedor preparado por ella misma. -Amor cálmate. Rubén trata de intervenir ante su reacción, pero no funciona. Ella parece fuera de si. -¿Como quieres que me calme Rubén? ¿Viste lo que están haciendo con está niña? -Si Eloise, lo veo. Pero tienes que tranquilizarte. -No es justo... muchos quisieran ser padres y estos dos tratando a su hija como excremento. Rubén echa un vistazo hacia mi, yo lo miro a él también y siento como mis mejillas se calientan. -Eloise, la estás avergonzando. -Rubén, ¿crees que ella no sabe que lo que digo es cierto? El señor Rubén no dice nada y Eloise cierra los ojos para intentar calmarse. Después de unos segundos toma asiento en la silla de antes. -A lo que me refiero es que Keyla es una chica maravillosa, es aplicada, lista y no tiene ni una pizca de maldad. No tienen derecho a tratarla así. Ella
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