Stephanie volvió a su rutina monótona y aburrida.Los días pasaban sin cambios. Las horas se deslizaban lentas, sin sobresaltos, sin emociones que la sacaran de ese estado casi automático.Adriel se encargó de que saliera bien librada de todo eso. Sobornos, amistades que buscan interés.Movió influencias. Tocó puertas. Cerró otras.De todo eso consiguió el expediente de Eli. Al menos lo que se sabía hasta el momento. O tal vez aquello tan insignificante que él no se molestó en ocultar.Resultó que Eli tenía un historial corruptivo bastante serio.Robos pequeños registrados hace una década. Después, estafas mayores. Casos que fueron escalando con el paso del tiempo.Stephanie observó los documentos sin tocarlos. Como si al hacerlo pudiera ensuciarse las manos.—Un calaña de la sociedad —le dijo Adriel con un mensaje no directo, pero claro: no te vuelvas a meter en líos amorosos con alguien así.Ella no veía la situación como su hermano.Porque Eli le había contado sobre su entorno fami
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