AlexandreMi hermana se mantenía entre Marcela y yo, con los ojos llenos de lágrimas, pero con una postura firme. Marcela avanzó un paso y disparó con frialdad:—Ya es demasiado tolerar a Alexandre… ¿pero tú, Maria Luiza? No voy a admitir insolencias también. ¡No te metas en conversaciones de adultos!—Sí me meto. Porque alguien tiene que mostrarte que eres tóxica, mamá. Finges que te importa, pero todo lo que haces es pensar en ti misma. Eres amarga, controladora, ¡y por eso vas a terminar sola!Marcela jadeó, con los ojos muy abiertos de indignación. En un arrebato de furia, levantó la mano, lista para abofetearla. Pero antes de que siquiera se acercara al rostro de mi hermana, fue detenida. El brazo de Marcela fue sujetado en el aire, con firmeza pero con cuidado, por Estevão, que se acercó rápido y silencioso como una sombra protectora. Sus ojos ardían de rabia, y su mano sostenía la muñeca de Marcela con determinación, sin violencia.—¡¿Qué te crees que estás haciendo?! —gritó el
Leer más