—¡Oye! ¡Lávate la boca! —exclamó Odette, señalando a Celine con el dedo.—¿Y por qué debería hacerlo? Es la verdad, ¿no? Incluso ahora, Adeline no ha podido tener un hijo. ¿Verdad, Adeline? —dijo Celine con una sonrisa ladina.Adeline permaneció en silencio, con el pecho oprimido y la respiración agitada. Cada palabra era como un golpe directo a su corazón.—Adeline… el amor no lo es todo. Todos necesitan una familia. Jason no solo busca amor, también necesita una familia. Y tú… tú no puedes dársela. ¿Qué clase de esposa eres? Si yo estuviera en tu lugar, ya le habría pedido a Jason que se volviera a casar —continuó Celine, con un
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