Capítulo 54— Enfrentar al mismísimo diabloNarradorLlegando al lugar antes señalado por su hombre, Herodes fue el primero en bajar del auto. No solo se había llevado a la mujer que amaba con locura, sino al pequeño que llevaba en su interior.Ingresando a la bodega haciendo caso omiso a los llamados de Ricardo quien sabía que era un peligro entrar así nada más sin asegurar el lugar a pesar de estar armado hasta los dientes. Herodes recorrió la bodega con su mirada, y descubriendo que esta se encontraba completamente vacía, se regresó sobre sus pies para preguntarle al asustadizo chofer, tomándolo del cuello de su camisa.—¿Fue de aquí que se la llevaron?Titubeando, y asintiendo un par de veces, el hombre apenas logró responder, y señalando a los demás acompañantes acordonar el lugar, dijo refiriéndose a Ricardo.—Que busquen en cada maldito hueco, fosa... En donde sea, quiero a baby a mi lado en este preciso momento.Asintiendo enseguida, este también se unió a la búsqueda, y pasand
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