Katerina se levanta temprano y, después de beberse un té, se dirige al hospital. Mientras conduce, pide en su corazón por la salud de su esposo. Cuando llega, todavía no es la hora de la visita, así que se va a desayunar a la cafetería.Una hora más tarde, le dicen que el horario de visita empieza a las diez, así que debe esperar dos horas más.Da vueltas por el hospital para hacer tiempo y llega al área de pediatría; allí ve a las madres con sus hijos, algunos solo son unos bebés, mientras que otros ya son grandecitos.Una emoción extraña la embarga al imaginarse sentada en uno de esos asientos, con su bulto de bebé al lado y un pequeño en brazos, mientras una niña más grandecita juguetea a su alrededor y la llama mamá.Katerina observa la escena de una madre amamantando a su bebita, entonces los ojos se le llenan de lágrimas al entender que ella nunca experimentará aquella hermosa conexión, como tampoco sabrá qué se siente tener una vida dentro de ella.Años atrás no pensaba mucho en
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