En algún momento decidiendo que responder me quedé dormida y Aldo se quedó sin respuesta, no era mi intención y me lamenté, sin embargo, todavía no sabía que contestarle. Me levanté y me alisté para ir a la cascada, ayer había evitado parar ahí, aunque está mañana si tenía ganas de nadar en agua helada, de nuevo monté la yegua de la abuela y me dirigí a todo galope hasta allá, salté sin pensarlo al agua y ahí sumergida imágenes de Aldo inundaron mi mente, todos los momentos que hemos compartido en este lugar me golpearon, salí a la superficie y miré alrededor, no pude evitar sonreír y luego lágrimas comenzaron a brotar, estaba ahí como una loca pasando de la alegría a la tristeza en un segundo, entre reír y llorar me dejé sostener por el agua y volví a sentirme libre, ahí flotando en medio de la inmensidad.Cuando comencé a temblar de frío supe que era momento de salir del agua, me tiré al sol para aumentar mi temperatura, miré al cielo, las copas de los árboles se agitaban, los rayos
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