Siete años después. SebastiánEsperábamos a Esen en la camioneta para ir a la finca La Reina. A pesar de vivir en el condominio, las casas eran retiradas. Mi esposa desde hacía unos tres años hizo un huerto, creó un invernadero, ahora se le había dado por lo orgánico y desde hacía tiempo era quien surtía algunas casas. Tal fue el éxito que ahora, junto a Aníbal, estaban tratando de que en todas las casas haya cultivos propios para suministro de la comida sana.—Papi… —Miré por el retrovisor a mi hija. —Kumari, no seas sapa.—Y tú no seas grosero. —Mauricio se cruzó de brazos y le hizo un mal gesto.—Son hermanos, recuerden eso, dejen de pelear.—Lo sé, papá, si se mete en problema, la salvo, pero si se pone de chismosa, no. —Me llamó la curiosidad su comentario. ¿Qué saben mis hijos que yo no sé?—Princesa, ven y dímelo en el oído. —Acomodó su cola de caballo, sacó la misma cabellera de su madre, hermosa.—Mami debe estar vomitando… —Al mirarla, sus ojos brillaban.—Esperen aquí.In
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