DanteNos encontrábamos en el edificio al frente de donde estaba el senador. Hace un momento había hablado con el presidente, para ponerlo en contexto. Vi que llegaron tres camionetas negras y de una se bajó Jhon. ¡Bingo! Sabía que saldrías de tu comadrera, maldito pirobo. Demetrio se encargaba de grabar los acontecimientos.—Pescamos al hijo de puta, ahora vamos a pelear y yo con ganas de mear.—Sácate la verga y orina —sonó mi celular y era mi padre.—Papá.—Nos atacaron, estamos peleando, atacaron tres haciendas; La Sirena, la Apuesta y La Reina, no sabemos si hay heridos o muertos. Tráeme a ese pirobo vivo, y al senador, por mí, mátalo, pero sé que tú eres más diplomático. Tú decides. Pero a esa gonorrea me la dejas para mí, Dante.—Entendido, señor.—¿Qué pasa, Dante?—Atacaron tres haciendas; La Apuesta, La Sirena y La Reina. No saben nada más, hay una guerra en nuestros predios. Y ya tenemos autorización para capturar a esos pirobos. El capo requiere a Jhon.—Mi mamá…Tomó su c
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