481. LA FURIA DEL CAPO DI TUTTI I CAPI
ALESSANDRO:Camino derecho a la casa con Lilian, casi corriendo detrás de mí, con la cabeza baja. Rufo trata de detenerme, pero lo aparto violentamente. Estoy tan furioso que quiero explotar. No sé cuándo Lilian va a entender que tiene que respetarme. —¡Ale, no lo hagas! —me grita Rufo, tratando de volver a detenerme, pero me detengo y lo miro. —¡Nadie se puede meter entre mi mujer y yo, ni siquiera tú, Rufo! ¡Apartarte! —grito al tiempo que lo lanzo lejos de mí—. ¡Lilian, sígueme! —¡Lili! —grita desesperada la señora Libia y corre hacia ella—. ¿Qué fue lo que hiciste ahora para ponerlo así? ¿Cuándo vas a aprender, Lilian? —Mamá, todo va a estar bien —le dice suavemente—. No te asustes, Ale me ama, es incapaz de hacerme daño. —¿Qué hiciste, Lili, qué hiciste? —le pregunta Luci, asustada, al ver el empujón que le di a Rufo, pero sobre todo, cómo él había tratado de detenerme—. ¿Qué hay allá abajo en ese sótano? Todos los hombres que trabajan conmigo se miran y bajan la mira
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