STELLALos cuerpos están dispuestos en filas.Camino entre ellos, mis pasos silenciosos sobre el suelo ensangrentado. Cada rostro que veo es de alguien que conocí. Alguien que reía en las reuniones de la manada, que entrenaba en el patio, que tenía familia esperándolo en casa.Marcus. Sarah. Dean. Otros veintitrés cuyos nombres recito en silencio, memorizando cada uno.Murieron protegiendo nuestro hogar. Protegiendo a Milo.El resplandor no ha desaparecido por completo de mi piel. Débiles rastros de luz plateada, azul y dorada brillan bajo la superficie, visibles cuando me muevo. Mis ojos ya no se quedan en un solo color; cambian entre avellana, plateado y algo completamente distinto, según qué parte de mí domine en cada momento.No soy completamente loba. No soy completamente hada.Soy el espacio entre ambas.Antonio camina a mi lado, con la mano cerca de mi espalda, como si temiera tocarme. A través del vínculo siento su confusión mezclada con asombro y algo que podría ser miedo. No
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