Capitulo —La llamada Victoria se despertó antes de que el teléfono vibrara. No fue un ruido lo que la sacó del sueño, sino ese presentimiento silencioso que se instala en el cuerpo cuando algo está por romper la calma. Samuel estaba despierto también, lo supo sin abrir los ojos, porque él respiraba distinto cuando no podía dormir, más corto, más contenido, como si tuviera miedo de hacer ruido incluso en la oscuridad. El celular vibró sobre la mesa de luz. No sonó. Vibró. Y a Samuel se le endureció todo el cuerpo. Victoria abrió los ojos al mismo tiempo que él estiraba la mano. No miró la pantalla. No necesitó hacerlo. Ya sabía que no era una llamada cualquiera. En las últimas semanas, ninguna lo había sido. —¿Sí? —dijo Samuel en voz baja, cuidando no despertar a nadie más… como si eso todavía fuera posible. Escuchó. Victoria lo miró de costado, sin moverse. Aprendió a leerle los gestos en ese tiempo extraño en el que convivían con hospitales, esperas y silencios lar
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