Ben se sentó en la silla frente a una Alma Di Rossi exultante por tan maravillosa petición hecha por el amor de su pequeña sobrina, intentando mantener una expresión seria mientras Alma, a la que desde ahora consideraba su nueva archienemiga, se lanzaba a explicar todos los detalles de la planificación de la boda. Ben no podía creer que le hubiera pedido a ella, hace una semana atrás que se encargara de preparar la gran sorpresa para su niña mimada, y mucho menos que estuviera sentado allí, escuchándola hablar sobre flores, música y pastel de bodas.Alma, por otro lado, parecía estar en su elemento, gesticulando con entusiasmo mientras hablaba de la importancia de elegir el vestido perfecto y la lista de invitados.—Y, por supuesto, debemos elegir un tema para la boda —dijo Alma, mirando a Ben con una sonrisa burlona, ya había notado su incomodidad—. Algo que refleje su personalidad y estilo.Ben se encogió de hombros, sintiéndose abrumado por la cantidad de decisiones que había que t
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