Una vez a solas, Mariano se dirige a Matilda y examina su cuello, “¿Te ha lastimado?”Sus dedos recorren toda el área, para verificar que no haya alguna marca o cortadura.“Estoy bien.Solo es pesado, no peligroso.”“Ahora, ¿te ayudo a cambiar?”, lo dice de forma juguetona.Matilda se sonroja, “Mar…”“¿Qué?”, dice entre risas, “solo estoy bromeando…Pero, sí, Josué te espera para otro vestuario…”Matilda se lleva una mano al cabello, “ayúdame a encontrar un pequeño gancho que sujeta el moño…Ya comienza a doler mi cabeza…”Mariano le ayuda y lo retira, dejando caer el cabello a una estilizada coleta alta.Matilda se masajea, “estaba muy ajustado…”“¿Eso duele?”“Tal vez.Es incómodo, la verdad, ¿se ve bien si voy de coleta?”“Siempre luces increíble…”Matilda le sonríe y extiende su mano, “Vamos.”En el camino de regreso lo hacen juntos, a solas.Nadie que los siguiera, o es lo que Matilda pensaba.Mariano sabe que las cámaras y alguien entre las sombras los estarán observando.Por es
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