JustinCreía conocer el calor. El del deseo. El del poder. El que consume sin dejar espacio a la duda.Pero lo que estaba viviendo allí… lo que estábamos creando… era otra cosa.Una brasa lenta, subterránea. Una combustión íntima que ya no buscaba dominar sino fusionarse. Redibujar cada partícula de mi cuerpo y cada fractura de mi espíritu.Por fin dormía contra mí. No rota, ni sometida. Sino ofrecida en una plenitud soberana. Desnuda, flexible, relajada, pero con una presencia que aún vibraba entre nosotros. Como un eco. Como una onda expansiva que se negaba a disiparse.Mi mano rozaba su espalda. Lentamente. No para despertarla. Para anclarme. Para asegurarme de que era real. De que no soñaba esta paz ardiente, esta claridad en el caos.Aimée.Ese nombre, ya no podía pensarlo sin que me quemara los labios.Nunca había sido tan verdadero. Tan cruel.Ella llevaba ese nombre como un desafío. Y yo estaba a punto de perderla.Se había levantado contra mí, a mi favor, pero también fuera d
Leer más