POV AldebrandNo dormí, la noche se estiró como una tortura lenta, como si cada estrella en el cielo estuviera allí para recordarme todo lo que hice mal. Cuando el alba comenzó a teñir de gris las torres del castillo, supe que no podía seguir siendo el mismo hombre.Un rey que pierde a su hijo, pierde su reino.Me miré al espejo mientras los sirvientes ajustaban mi capa y colocaban la corona sobre mi cabeza. Por primera vez en décadas, la joya no se sintió como poder, sino como peso.Ordené que trajeran a Leonard, a Elara y al niño al salón pequeño, no al trono. No quería distancia, no quería ceremonias, no quería testigos innecesarios.Solo familia.Cuando entraron, vi en sus rostros la cautela. Leonard estaba rígido, preparado para una confrontación. Elara sostenía a su hijo con un instinto protector feroz, como si en cualquier momento yo pudiera ordenar que se lo arrancaran de los brazos.Eso me dolió más de lo que cualquier insulto podría haberlo hecho.Les pedí que se sentaran.Y
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