AnnaLa noche se ha instalado, pesada, asfixiante. El silencio en la villa es casi opresivo, solo perturbado por el tictac del reloj colgado en el salón. Clara vino a verme antes de irse a dormir, su mirada cargada de sobreentendidos. Ella lo sabe. Sabe que él vendrá esta noche, como siempre, y que no tendré fuerzas para resistirme.Permanezco ahí, sentada al borde de la cama, con los brazos enroscados alrededor de mis piernas, la mirada perdida en el vacío. Huir. Pienso en ello sin cesar, pero sé que soy incapaz de hacerlo. No esta noche. No cuando él viene a reclamarme.La puerta de entrada rechina suavemente. Cierro los ojos, conteniendo la respiración. Su perfume me llega casi de inmediato, esa mezcla embriagadora de lujo y peligro. Mis manos se aferran a la sábana.No tarda en aparecer en el marco de la puerta, su silueta masiva recortándose en la penumbra. Louis está ahí, su mirada oscura posada sobre mí, intensa, posesiva, devastadora.— ¿Me esperabas? Su voz grave resuena en l
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