La oficina del piso veintidós de Fontaine Industries poseía ese martes por la tarde una cualidad que Cassandra no había anticipado durante los últimos cuatro meses de su reconciliación forzada con Sebastián: ese silencio corporativo desprovisto de la urgencia administrativa que había caracterizado cada encuentro con Damián Fontaine desde que asumiera el control de la empresa tras la muerte de su tío Richard seis semanas atrás.El reloj digital del escritorio de caoba marcaba las 15:47 cuando Cassandra cruzó el umbral de la oficina, consciente de la presencia de Sebastián a su izquierda, de la distancia profesional que mantenían incluso en espacios privados después de cinco días de la prohibición impuesta por la doctora Sofía Reyes. La terapeuta había especificado una semana completa de abstinencia sexual como parte de su nuevo enfoque terapéutic
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