Mariana CarbajalDesde que llegué a casa me refugié en mi habitación, cerrando la puerta como si así pudiera aislarme del mundo. Cada una de las palabras del señor Stuart regresaba a mi mente con cruel insistencia, repitiéndose una y otra vez hasta volverse insoportables. Una lágrima silenciosa se deslizó por mi mejilla, traicionando la fortaleza que había intentado sostener.Le dije a Denn que lucharíamos por estar juntos, y lo creí en ese momento… pero ahora, en la soledad de esta habitación, no puedo evitar sentir que algo peor se avecina, como una sombra que se aproxima lenta pero inevitable.—Mariana —Raquel entra sin pedir permiso—. Patrick pedirá pizza para la cena otra vez, ¿qué especialidad quieres?Al notar mi estado, se interrumpe de inmediato, dejando las palabras suspendidas en el aire.—¿Qué sucedió?Se apresura hasta mi lado y me rodea con sus brazos, envolviéndome en un abrazo cálido y protector.—Todo estará bien, Mariana —murmura con suavidad—. No sé qué está pasando
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