Catalina Monit Stuart Abrego —Interesante... —murmura Abba, entrecerrando los ojos mientras lleva la taza de café a sus labios. Sin apartar la vista del hombre alto que permanece al otro lado del salón, con una media sonrisa. —¿Qué es tan interesante? —Se supone que ustedes dos no se llevan bien, ¿no? Y, aun así, decidió tomarse el día para pasarlo con nosotras cuando debería estar concentrado en alguno de sus casos. Prefiero no responder. Mastico lentamente el último bocado de mi desayuno, fingiendo que el comentario no me afecta. —Debes admitir que es bastante atractivo, ¿no te parece, Catalina? Frunzo ligeramente el ceño. —¿Quién? Abba deja escapar una risa divertida. —Vamos, Caty. Sabes perfectamente de quién hablo. El chico alto, musculoso, de piel bronceada... el que no ha dejado de vigilarte desde que llegamos. —No sé de qué estás hablando. —¿Por qué te cuesta tanto aceptar que le gustas el hermano de Mariana? Un suspiro incómodo escapa de mis labios antes de volver
Leer más