— ¡Papi! — Grito feliz.Él suelta una fuerte carcajada y me abraza dándome vueltas como siempre, luego me deposita en el suelo y besa mi frente.—Hola cariño— Pone una de sus manos sobre mi mejilla. —Qué bueno que todo salió bien cielo, tu madre estaba al punto de una histeria masiva— Ríe de forma nerviosa. —Casi me saca a patadas del olimpo— Se rasca la nuca. —Cómo iba diciendo— Carraspea la garganta y se acerca a Paris. —Joven Paris, ¿Reconoces a mi hija Ina como la Diosa el amor puro y sincero? ——Si Dios Zeus, reconozco a la Diosa Ina además de ser mi patrona——Con eso se hace oficial, mi nena es ahora la Diosa del amor— Voltea a ver a Afrodita. —Y tú serás la Diosa del amor salvaje y desenfrenado—Al oir eso dibuja una mueca de horror, camina hacia mi padre enojada.— ¡No puedes hacer eso! Llevo siglos ostentando el título de Diosa del amor——Y lo seguirás llevando, pero no eres Diosa del amor puro y sincero— Se cruza de brazos. —Lo acabo de ver con mis propios ojos, le ofreciste
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