Capítulo 175. Similitudes.
No tenían por qué dudar de la palabra de Salomé. Ella conocía mejor que nadie al hombre que se veía en el televisor que habían encendido. Se le podía notar totalmente controlado, detrás de un atril, en donde su discurso condenaba todo comportamiento fuera de la ley, entre esos, el irrespeto a la infancia. Todos podían deducir que lo decía justamente por Robinsón Fierro, quien también lo estaba viendo desde su dormitorio. Lo esperaba en realidad, era imposible no esperar que decidiera, como Lang, sacar provecho del tema. Bufó en cada frase. Pará Robinsón, Julián era solo una rata que buscaba el seno más cómodo y que iba tras la comida más fácil de conseguir. Por ello, en esas palabras de podía distinguir la intervención de otros, no el suyo. —Señor Fierro, antes de bajar a la mesa le quería informar que le tengo listo el presupuesto para el mantenimiento de la casa en Virginia— mencionó Vito tras tocar la puerta. —Con Théa llegamos a la conclusión de que puede conservarla y no creem
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