—Señor Maxwell —intervino un anciano en el fondo de la habitación—, ¿de qué sirve que discutamos sin sentido con esta mocosa? Vamos y evaluemos la condición de Marcus por nosotros mismos. Si ella no quiere hacerse a un lado, entraremos por la fuerza. Después de ver cómo está, decidiremos a quién darle la autoridad. Solo estábamos aquí para que esta niña supiera por cortesía y ahora quiere decirnos qué hacer. ¡Qué ridículo!Al escucharlo, un grupo de personas se puso de pie, como si estuvieran a punto de salir por la puerta. Fue una señal clara de rebelión contra Rubí.Pero, en realidad, no hicieron ningún movimiento. En cambio, se quedaron en silencio, mirando a Dereck Maxwell como esperando su reacción.Dereck permaneció callado, sin indicios de hablar pronto.Rubí, por su parte, se levantó y recorrió la habitación con la mirada.Sus ojos eran penetrantes, y la atmósfera se cargó hasta un punto casi explosivo.Por alguna razón, nadie dijo una palabra. Todos estaban tensos, y Rubí podí
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