—Rubí, si necesitas algo en el futuro, pide que te ayudemos. Todos somos familia—.—Sí, sí, ¿qué más pruebas necesitas sobre Zoey? Te contamos todo lo que sabemos. Esa mujer es demasiado malvada y es mejor echarla de la familia York—.Al leer esos mensajes, Rubí se divirtió aún más, pero no les dio mayor importancia. Así era la mente de las personas: adoraban a quienes tenían estatus superior y pisoteaban a quienes tenían menos.Además, también buscaban proteger sus propios intereses.Sin embargo, tenía clara la identidad de quienes se habían retirado apresuradamente del grupo antes, y ahora eran los primeros en adular.Rubí tampoco era mezquina. Ya fuera en dádivas o en carácter, no actuaba de forma exagerada ni fuera de lugar.Cuando casi todos enviaron sus mensajes, Rubí volvió a aportar algo de dinero al grupo, pero esta vez la cantidad no fue tan grande como la primera vez.Luego, cortésmente escribió en el grupo: —Gracias a toda su ayuda, pude obtener las evidencias contra Zoey
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