De pie y vestido con un ligero abrigo oscuro y un traje claro a medida, Rocco observa la magnificencia del mar de Tirreno desde la terraza del comedor de su villa en Scilla frente al estrecho de Mesina, piensa en todo lo que ha pasado en un corto tiempo, en lo que han creado, en lo que han perdido y en todo lo que han avanzado como familia. Ha pasado un poco más de un año desde que Caterina y Rocco se casaron en la plaza de Scilla. Su boda fue grandiosa y festiva; invitaron a cada uno de los pobladores de Scilla y, a pesar de que Caterina y él querían algo íntimo y sencillo, decidieron que su pueblo lo merecía, por aceptarlos como eran, por confiar en ellos, en los cambios y sus nuevos proyectos. Los Vittela, los tíos de Rocco, la familia Lo Sparto encabezada por Caterina y los Mancini abrieron un conglomerado de empresas con sede en Reggio de Calabria, donde Rocco se encarga de la presidencia y Caterina se encarga de trabajar con los pescador
Leer más