ANNAAbro la puerta y siento que mi mano tiembla, él mira los papeles que están frente a él, doy varios pasos, el sonido de mis tacones es lo único que se escucha en el frío cuarto, me abrazo a mí misma en cuento llego frente a él, una mesa de metal nos mantiene separados, uno del otro, las palabras quedan atoradas en mi garganta, no me ha visto, el ambiente es tenso y dista de las otras veces que he estado a esta sala, nunca lo hacía sentido tan pesado.—¿Necesitas una confesión final?, o quizás, un beso de despedida —levanta la mirada y me fija, sus ojos son un par de témpanos de hielo que congelan mi piel, mi cuerpo tiembla por tal frialdad.—Nate, yo…—mi voz tiembla ligeramente.—Dejadme adivinar, Sue —una risa amarga llena la habitación —o ¿debería decir Anna? —su mirada se ensombrece mientras se recuesta en la silla y toma varias fotos, sé que son de mi boda, —, hace diez años, tu boda fue interrumpida por varios grupos de hombres armados que comenzaron a disparar a los presente
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