ANNASorprendida miro a Nate, él tiene sus ojos puestos en mí, estos sonríen, me ayuda a sentarme en el mueble, enciende las lámparas de luz cálida, vuelve a mí y pone su rodilla en el piso.—Llevo meses guardando este anillo —confiesa, siento que mis manos sudan y tiemblan, sus ojos, esos lindos ojos castaños me miran con… adoración, un cosquilleo se genera en mi estómago y sube a mi pecho.—En los últimos meses, estuve convencido de que el amor era mi mayor debilidad, Me sentí traicionado, me encerré en mi propio orgullo, y casi te pierdo por no querer admitir que, incluso desde esa celda, mi corazón seguía siendo tuyo.Muerdo mi labio y las lágrimas me nublan la vista.—Creí que iba a perderte aquel día en Las vegas, mi mundo se paralizó en el momento en que caíste sin fuerzas en mis brazos. Ya no importaba el dinero, ni el poder, ni lo que me había llevado a ese lugar, solo importabas tú. Este anillo tiene el color de tus ojos, el mismo azul que temí no volver a ver y el que veía
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