En el Orfanato todo marchaba bien, Antonio se hizo amigo y se ganó el cariño de las empleadas, cocineras, cuidadoras de la rectora y el profesor. Jugaba con todos los niños y todos lo querían.El Orfanato había cambiado su apariencia, no solo por dentro, su salón, cocina, habitaciones, baños, sino que por fuera también, arregló su fachada, el techo, arregló el jardín, colocó juegos para niños, plantaron más árboles y pusieron seguridad en todo el cierre perimetral.La vida de los niños y niñas cambió, también la comodidad de los que trabajaban allí, remodeló el escritorio de la Rectora e instalaron allí las cámaras para que ella pudiera monitorear a los niños, la habitación de Lala y de las cuidadoras y la sala del profesor.Había sido una semana intensa, pero estaba tranquilo de que Benjamín estaba en un buen lugar y bien atendido.Joaquín siguió trabajando en los tres proyectos, la casa de campo de Antonio, el gimnasio y el colegio, los tres proyectos en paralelo.Ángela también est
Leer más