Vladimir Sokolov Estaba volando, rumbo a Nueva York, después de una semana, volvía para estar con ella. Sarah es mi paz, me trasmite esa tranquilidad que ahora mismo necesito. Bruno junto a su esposa, venían conmigo a Nueva York, no querían dejarme solo. Saben que enterrar a mi hermano, fue duro. Si, lo maté yo, yo acabé con su vida, me la intranquilidad, me carcome. No podía dormir, solo daba vueltas y vueltas en la cama. La imagen de Andrei se repetía en mi cabeza una y otra vez. Miro por la ventanilla del jet y observo aquel maravillosa imagen bajo mis pies. Mis ojos se están cerrando, intento no dormirme, pero el cansancio me sobrepasa. ***********************************Hemos llegado a Nueva York, a caído la noche, hace frío. De hecho, está nevando, pero estoy acostumbrado a esta temperatura. —¿Has hablado con Sarah? — Bruno rompe aquel silencio en el coche y negué a su pregunta. —¿Es una sorpresa? —No, solo a qué estas horas está durmiendo y tal vez si sea una sorpresa. —
Leer más