201. Caos en Kingston Upon Thames
Han pasado varios días desde que encontré el compartimento oculto en el escritorio de Gabriel y, aunque continúo revisando los documentos cada vez que tengo oportunidad, empiezo a comprender que no conseguiré respuestas obligándome a pensar en ellas durante cada minuto del día. Quizá por eso acepto finalmente el consejo de Vanessa y me concedo una tarde libre. Según ella, mi guardarropa necesita «una intervención urgente» desde que me convertí en CEO. Yo considero que exagera, pero debo admitir que las cenas con clientes, las reuniones fuera de la empresa y los eventos a los que ahora me invitan están consiguiendo que repita vestidos con demasiada frecuencia. Así que termino en Kingston Upon Thames, recorriendo Bentalls sin una agenda, sin documentos y, por primera vez en semanas, sin tener que escuchar a nadie hablarme de balances, producción o contratos. Bueno, casi. Gabriel dejó instrucciones muy claras antes de viajar y dos de sus hombres me acompañan incluso cuando voy de comp
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